viernes, 14 de junio de 2019

Rumiación

A veces es inevitable quedarse dormido pensando en algo que haya dado vueltas toda la noche, afortunadamente grandes ideas e incluso canciones se han dado en el sueño, ya que es un momento en que las neuronas se reorganizan y aportan soluciones.

También sucede concentrándose en un tema específico antes de conciliar el sueño.

Meditación

De la misma forma que lo hace la imaginación, meditar también requiere alto grado de concentración, pero esto se puede aprender poco a poco.

Mi forma de meditar es dejarme llevar por las formas que se ven en los párpados cerrados y luego esas formas llevarlas a preguntas del ser. Conciliar el sueño de esta manera ayuda a conocer estados profundos de sí mismo. 

Imaginación

Imaginar lugares placenteros ayuda a relajar mente y cuerpo, aunque para esto se necesita alto nivel de concentración ya que los sonidos de la ciudad no son de mucha ayuda. El escenario que me gusta imaginar es el siguiente: 

Estoy en la playa, de noche y con antorchas, acostada en la orilla, dejando que la marea toque mis pies, en cada golpe el agua va subiendo un poco más y cada parte del cuerpo que toca el agua se distensiona. Sube a las rodillas, se relajan, tocan las manos, luego abdomen y así sucesivamente. Generalmente no logro llegar a la cabeza porque ya me he dormido pero si lo hago, posiblemente esta técnica no funcione ese día así que intento otra. También puede suceder que no logre la concentración necesaria. Gran parte de mis sueños están relacionados con el agua y creo que es por esta razón. 

Dormir con ruido

Es más cómodo dormir en completo silencio, pero a veces es más fácil conciliar el sueño sí hay un poco de ruido. Para esto se puede programar sonidos de la naturaleza, escuchar música o radio. De estos es importante que sean programados para no durar toda la noche ya que el inconsciente puede relacionarlos con el sueño y de esto provocar sobresaltos y además despertarse.